sábado, mayo 07, 2016

¿QUIEN PUEDE?








Quién puede demostrar que el amor es más fuerte que el dolor, y que un frágil cuerpo puede resistir al extremo con tal de ver una nueva vida naciendo.

Quien puede soportar el nivel de presión que demanda pasar un día con un bebé creciendo, explorando, jugando, saltando, con el único premio de ver su tierna sonrisa, escuchar sus carcajadas o contemplarle dormido al anochecer.

Quién puede dedicar toda su vida, veinticuatro horas al día, siete días a la semana, cuatro semanas al mes, doce meses al año, de manera incondicional a formar otra vida sin recibir absolutamente nada a cambio.

Quién puede ser a la vez sabia consejera, chef gourmet, enfermera experta, contadora aficionada, administradora consumada, guarda de seguridad, paciente maestra, bombero ocasional, recreacionista inigualable y salvavidas por vocación.

Quién puede trabajar de manera incansable y sin remuneración, añadiendo a sus ayunos desvelos, a su cansancio más esfuerzo, a su fatiga más trabajo, sin tener derecho a un descanso, a vacaciones, ni a sentirse enferma, indispuesta o desanimada.

Quién puede seguir siendo paciente, abnegada, leal y fiel hasta el final, a pesar de que sus hijos crezcan, maduren, cambien, la olviden o abandonen; confiando, creyendo y esperando lo mejor de ellos así muchas veces le fallen.


¿Quién puede amar de esta manera?

¡Solamente una Madre!


Hoy reconocemos ese amor y honramos un corazón tan fiel como el corazón de Dios.

“Sus hijos se levantan y la bendicen. Su marido la alaba: Hay muchas mujeres virtuosas y capaces en el mundo, ¡Pero tú las superas a todas! ”     Proverbios 31:28,29´≠”“as a todas! Proverbios 31:28 31:28's en el mundo, ¡Pero turidad,

lunes, abril 18, 2016

Constructores de Sueños.


¿Alguna vez Thomas Edison habrá imaginado las modernas luces de xenón, semejantes a la iluminación solar en temperatura y color, visibles a 100 kilómetros de distancia. O los más novedosos sistemas LED de 1000W capaces de producir 90.000 lúmenes?

¿Alguna vez Johannes Gutenberg habrá imaginado que en nuestro tiempo, una pequeña memoria USB podría almacenar el contenido de 40.000 libros de buen tamaño?
   
¿Alguna vez Alexander Bell imaginaría un mundo poblado por casi 8.000 millones de teléfonos móviles, inundado por redes de la más alta tecnología que transmiten conversaciones, conferencias en vivo, videos, música, información, imágenes y datos a los más apartados rincones del planeta?


Sin imaginar totalmente la trascendencia que sus actos tendrían para las generaciones venideras, estos sencillos hombres se hicieron grandes al superar la oscuridad, el silencio y las limitaciones de su tiempo, dando pasos cortos pero seguros hacía un futuro prometedor.

En medio de la niebla de la ignorancia y el pesimismo se atrevieron a soñar con lo imposible, a perseverar después de cientos de intentos fallidos creyendo con todo el corazón en una esperanza.

Se atrevieron a entregarlo todo por una visión que para muchos era locura, impulsados tan sólo por la fuerza de sus sueños y la certeza de que sus anhelos eran realizables para el bienestar de los ciudadanos del mundo.

Hoy, el eco de los siglos nos trae sus voces aguerridas y los vientos de un nuevo tiempo nos dejan ver la bandera que ellos ondearon con valentía.

Es tiempo de dejar atrás las quejas, las críticas destructivas y el inconformismo malsano para entender que nosotros mismos somos los constructores del futuro de nuestra tierra. Es tiempo de hacer intentos, sencillos pero claros y determinados,  para hacer de la nuestra una mejor ciudad y de nuestro país la mejor nación del mundo.



Carlos Alberto Méndez Guzmán