lunes, abril 18, 2016

Constructores de Sueños.


¿Alguna vez Thomas Edison habrá imaginado las modernas luces de xenón, semejantes a la iluminación solar en temperatura y color, visibles a 100 kilómetros de distancia. O los más novedosos sistemas LED de 1000W capaces de producir 90.000 lúmenes?

¿Alguna vez Johannes Gutenberg habrá imaginado que en nuestro tiempo, una pequeña memoria USB podría almacenar el contenido de 40.000 libros de buen tamaño?
   
¿Alguna vez Alexander Bell imaginaría un mundo poblado por casi 8.000 millones de teléfonos móviles, inundado por redes de la más alta tecnología que transmiten conversaciones, conferencias en vivo, videos, música, información, imágenes y datos a los más apartados rincones del planeta?


Sin imaginar totalmente la trascendencia que sus actos tendrían para las generaciones venideras, estos sencillos hombres se hicieron grandes al superar la oscuridad, el silencio y las limitaciones de su tiempo, dando pasos cortos pero seguros hacía un futuro prometedor.

En medio de la niebla de la ignorancia y el pesimismo se atrevieron a soñar con lo imposible, a perseverar después de cientos de intentos fallidos creyendo con todo el corazón en una esperanza.

Se atrevieron a entregarlo todo por una visión que para muchos era locura, impulsados tan sólo por la fuerza de sus sueños y la certeza de que sus anhelos eran realizables para el bienestar de los ciudadanos del mundo.

Hoy, el eco de los siglos nos trae sus voces aguerridas y los vientos de un nuevo tiempo nos dejan ver la bandera que ellos ondearon con valentía.

Es tiempo de dejar atrás las quejas, las críticas destructivas y el inconformismo malsano para entender que nosotros mismos somos los constructores del futuro de nuestra tierra. Es tiempo de hacer intentos, sencillos pero claros y determinados,  para hacer de la nuestra una mejor ciudad y de nuestro país la mejor nación del mundo.



Carlos Alberto Méndez Guzmán