lunes, junio 05, 2017

Endless Love




Te amé como aman las golondrinas el verano,
como el viento ama las velas desplegadas
o el Sol dormirse más allá del océano.

Te amé con pasión adolescente
con ternura de niño y esperanza silente.


Te amé como pude, como sé, como aprendí a hacerlo,
como me enseñaron tus caricias y tus besos,
Dios lo sabe, Él es testigo!
te amé como sólo yo pude hacerlo.


Te amo como ama la luz al medio día,
como aman las gotas de rocío,
las flores abiertas cada madrugada,
como ama el ave que huye del frío,
los primeros rayos de sol en el estío.


Te amo por kilómetros y por toneladas,
te amo por océanos y galaxias lejanas,
te amo por cometas y estrellas fugaces,
te amo por gusto, por pasión y por sospecha,
por deporte, por hobby y por certeza,
porque me nace del alma cada vez que te miro,
porque mi corazón canta cada vez que sonríes,
porque me hace feliz amarte y no lo olvido.


Te amo porque nací para encontrarme contigo,
porque Dios formó mi corazón
para latir junto al tuyo.
Te amo porque aprendí a amar a tu lado,
porque sólo contigo aprendí a decir te amo.

Te amaré hasta que deje de latir,
este corazón que se alimenta al contemplarte,
te amaré hasta que deje de mirar,
los ojos profundos que iluminan mis sueños,
los labios amados que encienden mis anhelos,
el rostro añorado que cada mañana,
suplanta al sol alumbrando mi vida.


Te amaré sin remedio y sin salida,
te amaré sin reserva y sin medida,
te amaré en silencio y en algarabía,
entre mis sueños y mis noches en vela,
en la calma de una tarde silenciosa,
y en el afán de todos mis días.



Te amé, te amo y te amaré,
sólo quería decirlo una vez más,
por si lo has olvidado compañera mía.



Tu esposo, en tu cumpleaños.

lunes, febrero 13, 2017

Pescador de Sueños...




A mi abuelo Jorge, pescador del Magdalena


Canta el Río grande de la Magdalena
sus canciones de amor y de añoranza.

En medio de un cielo diáfano como zafiro
apacible y profunda la luna nos mira.

Rasga el aire, rompe el agua atravesando el río
la atarraya en las manos de mi abuelo,
otra vez, dos lances más y mientras tanto,
bajo el puente el río grande sigue cantando.

- Abuelo ¿Qué son esas piedras plateadas?
- Mijo son plomadas, hunden la atarraya y apañan los peces.

Vuela otra vez, zumbando con su carga,
y otra vez y una vez más
y al fin se llena de rayos de plata.

- ¡Abuelo atrapaste la Luna!
Yo creo verla chapotear sobre la playa.

Asombrado miro los brillantes rayos,
saltando a borbotones en la arena,
poco a poco se van quedando quietos,
poco a poco se van durmiendo
con los ojos plateados abiertos.

El calor de la noche adormece los grillos,
acaricia las rocas que la luna ilumina.
Mi abuelo toma un tiesto lleno de frescura,
y con dureza tierna, o con dura ternura,
con las aguas del río me bautiza en la orilla.

Más tarde, llegando a la casa grande
de la mano de su abuelo,
un niño de cuatro años salta de alegría,
lleva orgulloso el precioso botín
una sarta brillante de rayos de luna.


CARLOS ALBERTO MÉNDEZ GUZMÁN