lunes, febrero 13, 2017

Pescador de Sueños...




A mi abuelo Jorge, pescador del Magdalena


Canta el Río grande de la Magdalena
sus canciones de amor y de añoranza.

En medio de un cielo diáfano como zafiro
apacible y profunda la luna nos mira.

Rasga el aire, rompe el agua atravesando el río
la atarraya en las manos de mi abuelo,
otra vez, dos lances más y mientras tanto,
bajo el puente el río grande sigue cantando.

- Abuelo ¿Qué son esas piedras plateadas?
- Mijo son plomadas, hunden la atarraya y apañan los peces.

Vuela otra vez, zumbando con su carga,
y otra vez y una vez más
y al fin se llena de rayos de plata.

- ¡Abuelo atrapaste la Luna!
Yo creo verla chapotear sobre la playa.

Asombrado miro los brillantes rayos,
saltando a borbotones en la arena,
poco a poco se van quedando quietos,
poco a poco se van durmiendo
con los ojos plateados abiertos.

El calor de la noche adormece los grillos,
acaricia las rocas que la luna ilumina.
Mi abuelo toma un tiesto lleno de frescura,
y con dureza tierna, o con dura ternura,
con las aguas del río me bautiza en la orilla.

Más tarde, llegando a la casa grande
de la mano de su abuelo,
un niño de cuatro años salta de alegría,
lleva orgulloso el precioso botín
una sarta brillante de rayos de luna.


CARLOS ALBERTO MÉNDEZ GUZMÁN

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